MIS LECTURAS PREFERIDAS DE 2025

 

—[…] El transporte de los judíos a los campos de concentración fue el primer desplazamiento masivo de personas desde el comienzo de la historia de la humanidad y, para hacerlo posible, los nazis introdujeron unas máquinas calculadoras IBM. En aquel entonces todavía no existían los computadores, pero sí grandes máquinas calculadoras para propósitos industriales.

—Es decir, que, si no hubieran existido las máquinas calculadoras IBM, el traslado masivo de judíos no hubiera sido posible, ¿no? —contesté a modo de confirmación—. Había oído decir que las computadoras nacieron para descifrar mensajes en clave secreta y que se desarrollaron gracias a los cálculos de trayectoria balística, así que por lo visto los padres de la computación tampoco pueden huir de las sombras de la guerra.

Genocidal organ, Project Itoh (seudónimo de Satoshi Itō)

Ni los padres ni los herederos de la computación. No solo no pueden huir, es que dichas sombras suelen tener su silueta, la de tecnócratas megalómanos que aumentan su control y sus arcas bajo las circunstancias más inhumanas, sin escrúpulos. Siempre ha sido así. Ampliando el espectro más allá de la computación, podemos seguir el rastro de sangre que dejan grandes tecnológicas aeronaúticas y automovilísticas hasta llegar a viejas guerras, hasta encontrar la misma culpabilidad y la misma deuda sonrojante con la Historia. El pueblo da por hecho que la tecnología acarrea progreso y soluciones, pero no asume su potencial como catalizador bélico, disruptor social o herramienta de control. Recibimos cualquier innovación tecnológica con el aplauso de león marino que espera la sardina, pero no pensamos en las implicaciones, en el coste social, ético y moral; en el coste humano. Porque hoy, más que nunca, debemos plantearnos la disyuntiva entre tecnología y humanismo, y apostar por lo segundo. La RAE no se moja, y con correcta neutralidad define tecnología como “… aprovechamiento práctico del conocimiento científico”. La cuestión es que el científico, y hablo con conocimiento de causa, debe plantearse peajes éticos y morales a cada paso de su investigación, y debe decidir si cruzarlos o no. Debe plantearse incluso lo que acarrea la consecución de sus logros, y en caso de no hacerlo, deberá lidiar con remordimientos de conciencia —esos perros de Asuntos Internos— cuando las consecuencias e implicaciones de su descubrimiento sean nefastas. Que se lo digan a Oppenheimer. El caso es que todas estas figuras todopoderosas de ese olimpo podrido que es Silicon Valley no actúan como verdaderos científicos a pesar de serlo por definición. Ni se plantean a sí mismos peajes de control ni padecen problemas de conciencia. No les importa lo más mínimo el impacto negativo que pueda tener un móvil en las manos de un niño o una niña de trece años, en las manos de 500 millones de niños y niñas de trece años. Tampoco les importa el impacto planetario de su actividad en términos medio ambientales, ni la desigualdad y la polarización que provocan, ni siquiera les importa un genocidio, a no ser que les devuelva intereses. Solo se quieren más ricos y nos quieren más pobres, y a través de ese cisma creciente escuchan los aplausos de nuestras aletas cuando nos arrojan la última novedad, la última sardina. Últimamente vivimos (y morimos) por esas sardinas.

Detalle de portada de Sin supervivientes, de Sam Tallent (Editorial contra)

Aún recuerdo con asombro el llanto inconsolable de una compañera de trabajo el día que murió Steve Jobs. Ella, mujer casada con dos hijos que ya desenfilaba por aquel entonces la cuarentena, no dejaba de llorar y yo no daba crédito. Cuando le pregunté por qué le afectaba tanto me contestó, con el móvil apretado contra su pecho, que el iphone le había cambiado la vida. Y no se crean que lo decía por alguna aplicación que le facilitaba el día a día debido a una diversidad funcional padecida, o algo por el estilo. Nada de eso. Decía que le había cambiado la vida en la misma medida que yo pensaba que se la había jodido sin remedio. Ya por entonces empezaba a vislumbrar la magnitud del asunto, y solo estábamos ante el primer gurú. La forma y el grado en la que el resto de supuestos gurús tecnológicos han alterado el tejido político y social en los últimos años se nos escapa. Ideologías, educación, consumo…

Menos mal que aún tenemos los libros.

Libros que no solo sirven de refugio ante la cruda realidad, también ejercen de espejo de la misma. No me estoy refiriendo a tediosos ensayos o a libros de no ficción, podemos encontrar esos reflejos deslizados entre las páginas y oraciones de apasionantes novelas de género, reflexiones que se insertan con acierto y habilidad en una obra de ciencia ficción, por ejemplo, y la muestra encabeza este artículo. En una buena novela podemos escuchar los ecos de la voz real de un migrante iraní en Estados Unidos resonando entre la trama ficticia de la obra, poniendo de manifiesto de este modo el racismo y las desigualdades imperantes en un país que ya ha superado su propia caricatura. Es el caso de la maravillosa ¡Mártir!, escrita por Kaveh Akbar y publicada en castellano el año pasado por Blackie Books en una edición exquisita. Aquí va un botón:

El dinero de la familia de Kathleen provenía del petróleo, el tipo de fortuna que se asocia a escuelas de protocolo y establos, un tipo de riqueza nuevo que traía de cabeza la brújula moral de Cyrus, que se movía entre el desprecio y la curiosidad. Una vez Kathleen le había contado que John McCain había asistido a su fiesta de graduación universitaria.

<<Es un viejo amigo de mi padre>>, había añadido, encogiéndose de hombros.

Durante unos meses, Cyrus logró disimular el asco que le provocaban sus inclinaciones políticas en pro de la novedad: Kathleen compraba libros y los dejaba en la cafetería tras haber leído solo una cuarta parte; en un bar dejaba una propina equivalente al total de la cuenta, y en el siguiente no dejaba nada. El dinero no tenía ninguna relevancia para ella. Tomaba prestada la chaqueta de Cyrus, su sudadera con capucha, y no se la devolvía, ajena al hecho de que él no tenía ropa de repuesto. Sabía el nombre del tipo que pilotaba el helicóptero de su padre y del hijo de su niñera, y los mencionaba a menudo como pruebas de su magnanimidad. Era cristiana, pero cristiana americana, una de esas personas que están convencidas de que lo que necesitaba Jesús era un rifle más grande.

¡Mártir!, Kaveh Akbar

Ahora que se menciona el petróleo, ese fantasma que siempre está ahí, flotando sobre el tablero geopolítico, pero que recientemente se ha levantado la sábana para mostrarse sin recato ni vergüenza allá por Venezuela, me acuerdo de otro pasaje de una novela de 2025. Se trata de Humus, de Gaspard Koenig, la historia de unos jóvenes franceses indignados ante la inmediatez del colapso medioambiental desde diferentes perspectivas de clase:

Creemos que la democracia representativa no es capaz de operar la ruptura necesaria. Los votantes están alienados por el crecimiento. La expresión consciente de su voluntad se ve frustrada por la incesante excitación de sus deseos. Su piel de león política, como decía Marx, está habitada por su carne de consumidor. Dicen que hay que frenar, pero compran el último teléfono. El petróleo es el opio del pueblo.

Humus, Gaspard Koenig

Para abordar el problema que subyace se podría regresar a ¡Mártir! y establecer un diálogo, rescatando esa otra frase que asegura que “nadie piensa en el presente como en el pasado del futuro”. Claro que no. Mucho menos si de dicho presente se extraen beneficios económicos a toda costa. Y en esa conversación, llegados a este punto y aludiendo de nuevo al extracto de Humus, podría intervenir el gran Borges para recordarnos que “la verdad no penetra en un entendimiento rebelde”. A lo que replicaría Jordan Harper con una línea de su reciente novelón, esa especie de nueva Chinatown que le dedica a Los Ángeles en Silencios que matan: “La verdad es que un rebelde solo lo es hasta que llega el día en que recibe la justa recompensa por sus esfuerzos”. Ya a partir de aquí daríamos vueltas y más vueltas en espiral en torno al dinero hasta llegar una vez más a Genocial Organ, principio y final de la diatriba que nos ocupa, porque por algún lado y de algún modo hay que cerrar el diálogo infinito que se puede establecer con las palabras de los pensadores y escritores que hay detrás de los mejores libros que pude leer el año pasado. Ese cierre afilado y contundente lo encuentro en esa obra cumbre del scifi japonés y mundial, alcanzada la página 221, novena línea: “La discriminación no es sino la propia historia”.

Detalle de portada de Los náufragos del Wager, David Grann (Editorial Random House)

Abandonemos esta deriva y centrémonos ya en el propósito del texto, que no es otro que la reivindicación de un total de veinticinco obras, escogidas entre las más de cien que pude leer durante el 2025. Cinco de ellas están fechadas en otras décadas y ya se pueden considerar clásicos; una decena está compuesta por los descartes finales del top anual; y los últimos diez son mis libros preferidos del año.

Respecto al criterio de selección, o lo que es lo mismo, mis baremos y exigencias como lector a la hora de afrontar una novela, me permito reciclar mis propias palabras para ilustrarlo, un par de párrafos que escribí allá por 2019 en un artículo igual que este. Lo expresaba así:

Las palabras de un buen libro deben impactar como meteoritos. Sus páginas deben agitarse como olas en un mar de Oparin. Su mensaje debe iluminar una atmósfera enrarecida a golpe de relámpago. Su historia debe fluir incandescente como lava volcánica hasta desembocar en la orilla de la última página. Y solo así, mediante cráteres, salitre, luz y fuego, los buenos libros consiguen dejar huella. Solo así crean nuevos mundos en nuestra memoria, otras vidas a las que asomarnos con miedo o con deseo cada vez que nos asalte el recuerdo. Solo así se debería entender la literatura.

Sin impacto, sin convulsión, solo es tinta mal derramada. Sin destellos, sin magma, solo es la prehistoria del olvido.

El tono quizás sea poético en exceso, pero la poesía es algo que valoro muchísimo en la narrativa, por lo que ese tono ayuda a entender y rastrear mejor ese lugar sensorial del papel donde radica mi pasión. Pasión como la que despertó en mí el siguiente puñado de libros, motivo por el cual he considerado necesario hacerles mención a pesar de que fueron escritos en otra época y no entran en el marco de este balance anual. Los leí por primera vez en 2025, pero su grandeza es atemporal. Así que sáquenlos de la pila de pendientes o háganse con un ejemplar; ninguna de estas cinco joyas les hará arrepentirse:

  • El Aleph, de Jorge Luis Borges
  • La rosa de Alejandría, de Manuel Vázquez Montalbán
  • La constelación del Perro, de Peter Heller
  • Éramos unos niños, de Patti Smith
  • El gran desierto, de James Ellroy

Los cinco clásicos que recomiendo encarecidamente este año

 

—¿A usted qué le parece? ¿Son infelices o saben que han de parecer infelices?

Carvalho se quedó desconcertado ante la reflexión del monstruo, en aquel rellano de una escalera que les devolvía el correlato de la vida.

—Saben que han de parecer infelices para hacerse perdonar su fracaso. Es muy interesante.

Aquel autodidacta era una mezcla de asistente social y de hijo de la gran puta.

La Rosa de Alejandría, Manuel Vázquez Montalbán

Ahí está. En solo un manojo de líneas. El estilo que persigo, en aquello que leo y en aquello que escribo. Retrato social, reflexión inducida y entretenimiento en una buena historia, con una pizca de lírica y sin remilgos ni concesiones. Todo eso se aprecia ahí. Puro Montalbán. Qué magnificencia narrativa la suya, o la de Borges, o la de Ellroy, titanes que abren camino. Deleitémonos en la orfebrería de este otro fragmento de la novela reseñada del catalán, en su maestría y su evocación:

Su cuerpo canalizaba la lluvia como si estuviera para eso. La recibía en la cabeza y luego los regueros bajaban por la cara, por los hombros, le empapaban la camisa, le transmitían esa alegría del agua que sólo puede sentir un fugitivo de país seco. Se vio a sí mismo en las rieras secas de las afueras de Águilas, tensando el esparto, con las narices llenas de aquel olor a polvo picante y sólido, cercana la silueta de la Casita Verde y en el inmediato horizonte la carretera hacia Terreros, las salinas, Almería. Entonces el agua era una fiesta y también una lucha, los aguadores con sus burros, las colas de las mujeres en las fuentes públicas a las cinco de la tarde, cuando se interrumpía la restricción y mujeres cántaras se echaban a la calle con gestos de siempre, cumpliendo con una obligación con la que habían nacido.

La Rosa de Alejandría, Manuel Vázquez Montalbán

O apreciemos la sabiduría que era capaz de destilar en una sola frase:

—La vida es una mierda, Pepe.

Tu vida tal vez sea una mierda, Charo, pensó Carvalho, y la mía, pero es idiota salirse de uno mismo para compadecerse.

La Rosa de Alejandría, Manuel Vázquez Montalbán

En fin, tras la desaparición de un genio siempre nos queda su legado.

Uno más humilde —un legado, digo— es el que nos deja el 2025 en nuestros estantes, aunque no por ello sea un legado menos disfrutable o memorable. Antes de la decena final, la cota del amor de Francois-Henri me hace colocar las publicaciones con primera edición en castellano en 2025 que se ubicarían del 20 al 11, todas ellas lecturas notables por un aspecto u otro, generalmente por más de uno.

  • Los náufragos del Wager, de David Grann
  • Moscú X, de David McCloskey
  • Pájaro en el alambre, de Darío Dzamonja
  • La división de Antimemética no existe, de QNTM
  • Los nuevos, de Pedro Mairal
  • El niño resentido, de César González
  • Han cantado bingo, de Lana Corujo
  • Kuklinski, de Ernesto Mallo
  • Sin supervivientes, de Sam Tallent
  • Humus, de Gaspard Koenig

Ya sin más, las diez mejores obras literarias que han surgido y he atesorado a lo largo de 2025, con alguna concesión especial a reediciones cuando la primera tirada resulta ignorada y el editor insiste con tesón y buen tino tiempo después, o cuando el material se escoge y se presenta en un formato distinto. Una selección final que esquiva títulos manidos y poco estimulantes, que regatea en lo posible al algoritmo y en la que tienen cabida variedad de géneros, obras singulares que sin embargo se adscriben por igual a la mejor literatura, esa de la que les he estado hablando. Se incluyen tres portentosas novelas de género negro, una fascinante obra de ciencia ficción y otra de fantasía adulta, además de un canto de amor a las bibliotecas, un retablo mágico y personal del Cantábrico o la Moldavia reimaginada de Cărtărescu, el escritor vivo más digno y merecedor del Nobel que se me ocurre.

Las novelas elegidas y puestas en lista se reseñan a través de su propia sinopsis oficial y en ocasiones se añade un pequeño párrafo de muestra. En todas se incluye el enlace a las fichas técnicas de los libros, alojadas en las respectivas webs editoriales.

Tomen nota.

Luego lean y disfruten.

TOP 10 LIBROS 2025

 

10

Días sombríos

Gene Kerrigan

Sajalín editores 

En libertad condicional tras pasar ocho años en la cárcel, Danny Callaghan lleva una vida tranquila y sin sobresaltos en una barriada de Dublín. Una noche, mientras bebe una pinta en el pub de su amigo Novak, dos matones armados irrumpen en el local con la intención de cargarse a Walter Bennett, un delincuente de medio pelo al que Callaghan conoció en prisión. Sin pensarlo, Danny interviene y frustra los planes de los esbirros del temido gánster Lar Mackendrick. Inmerso en una guerra con otra banda para controlar la ciudad, Mackendrick amenaza a Danny con matar a sus seres queridos si no hace lo que le pide.

 

9

¡Mártir!

Kaveh Akbar

Blackie Books 

Una mujer muere en un avión derribado por el ejército americano. En Nueva York, una artista convierte sus últimos días de vida en una obra de arte. Un militar iraní cabalga vestido de ángel de la muerte entre soldados moribundos. Un viudo pasa su vida en una granja de pollos de Indiana para pagarle la universidad a su hijo. Una chica fuma disfrazada de hombre en las calles de Teherán.

Lazos familiares y casualidades del destino unen todas estas vidas con la de Cyrus, un joven obsesionado hasta lo ridículo con la muerte, los mártires y el sentido de la vida. Puede que la eternidad que busca Cyrus no exista: lo que realmente importa dura en realidad tan solo un instante.

Todo volcán que ha entrado en erupción desde el Holoceno, en los albores de la historia, se considera activo. Yo nunca he entrado en erupción. ¿Eso significa que estoy inerte? ¿O que ya me va tocando?

¡Martir!, Kaveh Akbar

8

La montaña hueca

Brian Catling

Aristas Martínez 

El Monasterio de la Puerta Oriental, situado al pie de una montaña infinita antes conocida como la Torre de Babel, guarda terribles secretos y oscuras intrigas. Tras la desaparición del Silencioso Testiyont, el Oráculo sagrado que habitaba entre sus muros, un grupo de mercenarios son contratados para traer al nuevo Oráculo desde el otro lado de la montaña. Bajo el mando del implacable Barry Follett, la cuadrilla emprende un viaje en el que tendrá que enfrentarse a los peligros del camino y a sus propios demonios. Mientras, en la ciudad aledaña al monasterio, sus habitantes se entregan a las caóticas celebraciones del Carnaval, ajenos a la conjura que se ha formado en torno a Meg la Gris: una alianza de mujeres y criaturas excéntricas nacidas de la montaña en descomposición.

La obra de Brian Catling ha sido alabada por genios como Alan Moore, Michael Moorcock, Terry Gilliam o Iain Sinclair. La montaña hueca, su última novela, es una odisea épica en la que despliega una prosa exuberante y erudita, sumergiéndose de lleno en las visiones de El Bosco y Brueghel el Viejo para ofrecernos una lectura tan deslumbrante como imaginativa.

 

7

Cinco meses de invierno

James Kestrel

Salamandra Black 

Diciembre de 1941. Mientras los nazis siembran el caos en Europa y Estados Unidos intenta mantenerse al margen del conflicto, en Honolulú la apacible vida del inspector Joe McGrady, de la policía de Hawái, da un vuelco cuando le encargan esclarecer la muerte del joven Henry Kimmel Willard, sobrino del almirante de la marina estadounidense destinado en la zona, y de una chica japonesa, ambos asesinados con una crueldad inimaginable en la granja de un hacendado local.

La compleja investigación obliga a McGrady a recorrer el Pacífico, desde Hawái hasta Hong Kong y otros enclaves remotos de la región, mientras la flota japonesa avanza en secreto hacia Pearl Harbor, dispuesta a lanzar el primer golpe de la confrontación militar más cruenta de la historia. Sin embargo, ni siquiera la guerra podrá detener al solitario y sensible McGrady en su implacable búsqueda de una verdad devastadora.

Elogiada por autores de la talla de Stephen King, Dennis Lehane o Lee Child, Cinco meses de invierno es mucho más que una apasionante novela policíaca: es un fresco épico de los años de la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico y sus consecuencias visibles e invisibles, así como una profunda meditación sobre el choque de dos mundos y una desgarradora historia de traición, amor, supervivencia y búsqueda de la propia identidad.

 

6

La casa de papel

Carlos María Domínguez

Editorial Periférica 

Tras una muerte que podría calificarse de libresca, atropellada mientras hojeaba un volumen de Emily Dickinson, una profesora de la Universidad de Cambridge es la destinataria póstuma de un ejemplar de La línea de sombra, de Joseph Conrad. El insólito libro está cubierto de cemento y va a parar a las manos del compañero argentino de departamento que ha asumido las clases de la desdichada Bluma Lennon. Intrigado por el extraño paquete, que proviene de Uruguay, el narrador inicia una pesquisa que lo llevará de vuelta a su continente para ir descubriendo poco a poco qué relaciones azarosas unen la muerte de su colega, el ejemplar encementado y la estela de un misterioso coleccionista de libros consumido por su pasión.

Le confieso que algunas reflexiones me han tentado, pero un lector es un viajero por un paisaje que ha sido hecho. Y es infinito. El árbol ha sido escrito, y la piedra, y el viento en la rama y el amor al que prestó su sombra. Y no encuentro una dicha mayor que recorrer, en pocas horas diarias, un tiempo humano que de otro modo me sería ajeno. No alcanza una vida para recorrerlo. Le robo la mitad de una frase a Borges: una biblioteca es una puerta en el tiempo.

La casa de papel, Carlos María Domínguez


 

5

Calabobos

Luis Mario

Reservoir Books 

En Cantabria «calabobos» responde a una llovizna menuda que cae de forma imperceptible, por eso en esta novela llueve todo el rato y sus personajes están mojados permanentemente. Rodeado de paisajes bellos a la par que violentos y a través de una oralidad descarnada, maleducada, y un cántabru tosco y fiero, el protagonista de esta historia habla de la brutalidad silenciosa de un pueblo desamparado, que cala poco a poco en su gente sin que ni siquiera se den cuenta, mientras trata de encontrar a su hermana antes de que llegue la pleamar.

Han tenido que pasar varios años para que Luis Mario se diera cuenta de que vivía empapado y, una vez seco, ha podido escribir sobre la Mujer Oso, el Hombre Pez, mujeres que amamantan a perros, hombres que destripan vacas y vacas que caen al mar. Sobre Mariuca y Nanda La Chona, infusiones que todo lo matan, percebes con el sexo descomunal, gorriones que brotan de la tierra, vainas llenas de dientes, viejas que se alimentan de críos o un feto dentro de un mejillón. Pero, por encima de todo, ha escrito sobre un sitio que se niega a cambiar. Calabobos supone la invención de un nuevo relato mitológico, hermosísimo y afilado como las rocas de un acantilado.

 

4

Silencios que matan

Jordan Harper

Salamandra Black 

Mujer eficaz y solvente, Mae Pruett trabaja en Los Ángeles como solucionadora de problemas para lo que ella llama «la Bestia», una discreta pero solvente red de abogados, agencias de relaciones públicas y compañías de seguridad privada que se encarga de proteger a personas ricas y poderosas, incluidas las grandes celebridades de Hollywood. Sin embargo, cuando su jefe y mentor Dan Hennigan es abatido a tiros en un ataque aparentemente aleatorio en pleno Sunset Boulevard, su vida da un vuelco. Obligada a enfrentarse al retorcido sistema de «la Bestia» y a la corrupción que lo sustenta, Mae se embarca en una aventura alucinante por una ciudad poblada de magnates, adictos, vagabundos, policías corruptos, almas perdidas, depredadores en busca de carne joven y misteriosos equipos de demolición que actúan en medio de la noche mientras lucha sin cuartel por su vida y su redención.

Ganadora del prestigioso premio Ian Fleming Steel Dagger y seleccionada como mejor novela negra del año por The New York Times, The Guardian y The Times, Silencios que matan es una novela adictiva, oportuna y desgarradora que combina la brutalidad de James Ellroy con la sensibilidad poética de Raymond Chandler en un viaje a corazón abierto por una metrópoli, Los Ángeles, cuyos contrastes la convierten en poco menos que una jungla iluminada con luces de neón.

—La vida sexual de los demás es como sus sueños —repone Mae—. Sólo me interesan si salgo en ellos.

Silencios que matan, Jordan Harper

 
3

Los Conocedores

Mircea Cărtărescu

Impedimenta 

Los conocedores reúne tres relatos extraordinarios —uno por cada volumen de la trilogía Cegador— que funcionan como ventanas privilegiadas al universo más íntimo, onírico y desbordante de Mircea Cartarescu. Una obra capaz de contener —como una miniatura barroca— el vértigo y la belleza inabarcables de la trilogía que cambió la literatura europea contemporánea. En «Los Badislav», asistimos a la huida de un clan arcaico a través de un paisaje que parece surgido del Apocalipsis, habitado por ángeles, demonios y criaturas cuya existencia trasciende toda lógica. «El circo» nos devuelve a la Bucarest de los sesenta, convertida aquí en un organismo vivo. Un niño —el propio Mircea— asiste a un espectáculo donde escarabajos gigantes, alfombras que esconden secretos de Estado y niñas con alas de mariposa se funden en un relato de memoria y revelación. Finalmente, «La boda» arrastra al lector hasta el lago de Como durante los esponsales del príncipe Witold Csartarowski: un aquelarre de figuras mitológicas, delirios y recuerdos donde los límites entre el tiempo, el sueño y la materia se disuelven para siempre.

Una puerta al corazón palpitante de Cegador. Tres relatos que condensan el genio visionario de Mircea Cartarescu, su poética desbordada, su imaginería alucinatoria y su asombrosa capacidad para transformar lo autobiográfico en un universo mítico y deslumbrante. Un libro que es, a la vez, mapa y tesoro.

Había sido mirado, había sido elegido, su existencia era ahora importante, e incluso aunque no hubiera sido sino un personaje episódico del gran relato, introducido hacia el final por una oscura necesidad diegética, Jan sabía que solo ahora existía de verdad, como sabía que no existían supernovas, enjambres de galaxias, reyes e imperios que no aparecían en ningún relato. Es eso lo que le había dicho también a su hijo, en el lecho de muerte, y lo mismo que este le había susurrado a su hijo, siempre que la escena trágica se repetía cada treinta años: <<No olvides que estás en una historia. Desempeña tu papel hasta el final. Introduce tu mano en el guante del futuro, pronuncia tus palabras para oídos que aún no existen>>.

Los Conocedores, Mircea Cărtărescu

 

2

Huríes

Kamel Daoud

Cabaret Voltaire 

«Yo soy la auténtica huella, la prueba más sólida de todo lo que vivimos durante diez años en Argelia. Llevo en mí la historia de toda una guerra, inscrita en mi piel desde que era una niña. […] Mi pequeña Hurí, ¿qué harías tú con una madre como yo en un país que no nos quiere a las mujeres, o solo de noche? Te contaré todo lo que pueda, pero en algún momento tendremos que parar. Soy un libro cuyo final es el tuyo.»

Aube es una joven argelina que lleva la tragedia marcada en el cuerpo: una enorme cicatriz en el cuello y las cuerdas vocales destruidas, secuelas de la guerra civil de los años noventa. Muda, Aube solo puede contar su historia a la hija que lleva en su vientre. Pero ¿tiene derecho a tener a esa niña? ¿Puede dar la vida una mujer a la que prácticamente le arrebataron la suya? En un país que ha votado leyes para castigar a todo aquel que evoque la guerra civil, Aube decide volver a su aldea natal, donde todo empezó, con la esperanza de que los muertos puedan procurarle las respuestas que los vivos le niegan.

En momentos así es cuando yo, medio hombre medio mujer, medio muerta medio viva, medio muda medio charlatana, medio degollada medio sonriente, me divierto y saboreo el milenio de ironía que se interpone entre Dios y nuestros sexos.

Huríes, Kamel Daoud

 

1

Genocidal Organ

Project Itoh

Minotauro 

En un futuro próximo, Clavis Shepherd, comando de un destacamento secreto del ejército de los Estados Unidos, recibe la misión de eliminar a un misterioso compatriota que ejerce como mandatario de cierto país extranjero. Por algún extraño motivo, el conflicto le sigue allá donde se instala y su llegada anuncia siempre un genocidio. Pero, ¿quién es este misterioso hombre? ¿Cómo provoca las matanzas? ¿Por qué lo hace? Clavis y sus compañeros perseguirán a este escurridizo personaje a lo largo de diversos países. La caza, además, no será fácil, ya que el capitán debe hacer frente a profundos problemas psicológicos.

Una obra fundamental de la ciencia ficción japonesa moderna, que invita a reflexionar no solo sobre la guerra, sino también sobre cuestiones sociales, morales, filosóficas, lingüísticas y geopolíticas de nuestros días. Comparable a Apocalypse Now de Francis Ford Coppola, esta novela fue un éxito rotundo en Japón, donde ganó el premio a la mejor novela de ciencia ficción de 2007 y fue adaptada al manga y al anime.

Recuerdo que una vez Williams le preguntó si podía recomendarle alguna novela interesante porque ya se había terminado todas las que tenía a mano. Alex le preguntó, a su vez, qué tipo de novelas le gustaban y Williams le dijo <<pues… las de entretenimiento, supongo. Esas con sexo, drogas y violencia>>. Entonces Alex sonrió y alargó una Biblia hacia él.

Genocidal Organ, Project Itoh


TOP 10 LIBROS 2025

1. Genocidal Organ

2. Huríes

3. Los Conocedores

4. Silencios que matan

5. Calabobos

6. La casa de papel

7. Cinco meses de invierno

8. La montaña hueca

9. ¡Mártir!

10. Días sombríos

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